Crítica de “El artista” (The Artist)

 

 

 

 

Siempre es bueno mirar atrás y reconocer los orígenes, lo que nos hizo quienes somos hoy en día, y de esa manera entender un poco mejor el presente. La evolución del cine tiene como objetivo (aunque no siempre) imitar la vida real y, si la vida tiene sonidos, el próximo paso lógico en dicha evolución era incorporarlos. Con El artista, el director Michel Hazanavicius retrata esa transición que sufrió la industria personificada a través de un protagonista tan carismático como orgulloso con quien resulta imposible no simpatizar. Comencemos por aclarar que, para los que aún no lo saben, se trata de una película muda que además está en blanco y negro. Más allá de estás “limitaciones” técnicas el film compensa todo eso con una historia tan divertida como emocionante, una interesante lectura entre líneas acerca de la fama y una descollante actuación de Jean Dujardin, además de ser una carta de amor al cine mudo.

En el Hollywood de 1927 previo a la gran depresión George Valentin (Dujardin) es una famosísima estrella del cine mudo, cuyos gestos equivalen a 1000 palabras además de poseer un carisma y una sonrisa irresistible que cautiva al público. Cuando Valentin sale de ver su más reciente film se topa con la aspirante a actriz Peppy Miller (la franco-argentina Bérénice Bejo) en un encuentro fortuito, la química entre ambos es innegable y tal es así que ambos terminan en la portada de la revista Variety. Miller comienza a desempeñarse como bailarina en las películas de Valentine pero eso de ser compañeros no dura mucho, ya que un día de forma inesperada el Presidente del estudio (John Goodman) le comunica a George que no continuará haciendo películas mudas. El cine sonoro es el futuro y George se niega a aceptarlo mientras que Peppy, quien comenzó como extra en sus películas, es una estrella en ascenso y una de las nuevas caras de la compañía.

La caída de George y el meteórico ascenso de Peppy es una gran metáfora del fin de la era del cine mudo y el comienzo del sonoro. Tampoco es casualidad que El artista llegue en un momento de transición para el cine actual, donde algunos especialistas afirman que aprox. para 2015 ver una película en formato 35 mm será una rareza, algo que le dará paso a una nueva era, la del cine digital. Cuando llegue ese momento, obviamente habrá muchos que, al igual que Valentin, se opondrán al cambio y a que ese formato deje de existir en las salas. Si bien no es un cambio tan drástico como el que hubo en aquella época es una de las posibles lecturas que hacen que el film también sea relevante para lo que ocurre hoy en día.

Michel Hazanavicius se toma su tiempo para divertirse al imprimirle a la historia un humor casi hasta inocente que va con el tono de la época, pero eso jamás termina por socavar el homenaje al cine mudo, su principal objetivo. Uno de los aspectos más destacables del film está en su aspecto técnico: Hazanavicius juega con las convenciones del cine de aquellos tiempos y hasta respeta la relación de aspecto de la época (nunca utiliza todo el ancho de la pantalla, por lo que la película toma una forma cuadrada). También es importante aclarar que no hubo abuso de las placas de diálogo, ya que todo lo que ocurre no necesita de mayor explicación.

En cuanto a las actuaciones sin dudas hay tres “personas” que merecen ser nombradas. Comenzamos por la impresionante interpretación que brinda Jean Dujardin, que cuenta con un carisma incomparable, pero sobre todo sus gestos, su lenguaje corporal y su sonrisa, algo tan importante para un film como este, son los que se ganan al público. La de Dujardin es una actuación realmente consagratoria y ahora entiendo porqué cosecho tantos premios y porqué es el favorito a llevarse el Oscar a Mejor actor. La segunda es Bérénice Bejo, que capta muy bien la esencia de las actrices de la época y brinda una buena interpretación. Y por último pero no menos importante está Uggie, el perro de Valentin que con su simpatía y frescura (y sus trucos) se roba todas las escenas donde aparece.

El artista es un film con grandes actuaciones, una hermosa fotografía, una gran dirección y un delicioso sentido del humor, pero jamás se olvida de aquellos pioneros que allanaron el camino, aquellos sin los que hoy no estaríamos donde estamos. Sí, es una película muda y en blanco y negro hecha en el siglo XXI, pero si dejan los prejuicios en la puerta de la sala les aseguro que les espera una increíble experiencia cinematográfica como ninguna otra.

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3 respuestas a Crítica de “El artista” (The Artist)

  1. Excelente artículo, me gusta pasar el rato leyendo un buen post.

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