Crítica de “El árbol de la vida” (The Tree of Life)

 

 

 

 

La gran mayoría de las películas están diseñadas para atraer a la mayor cantidad de público posible y es lógico que así sea. Las más populares tratan, no siempre con éxito, mezclar lo mejor de los dos mundos: ser artísticas y a la vez comerciales. También, algunas más que otras, intentan incluir un subtexto que resulte medianamente desafiante para el espectador, aunque muchas traten de evitar ir muy a fondo por temor a que tanto desafío intelectual termine por espantar a cierto sector de la audiencia, que solo intenta disfrutar de la historia sin preocuparse demasiado en usar el cerebro. El árbol de la vida definitivamente NO es para ese tipo de público. Este es un film conceptual, lento, cautivador, por momentos surrealista y, por sobre todas las cosas, visualmente abrumador. Muchos podrán acusar a Terrence Malick, su director, de ser pretencioso y hasta de realizar una obra demasiado fastuosa, pero no podrán acusarlo de tomar pocos riesgos al hacer una película que seguro dividirá las aguas al momento de que el público dé su veredicto.

El árbol de la vida podrá parecer un drama profundo y hasta filosófico (que lo es), pero el núcleo mismo de la historia es tan simple y atemporal como un hijo (Sean Penn) tratando de reconciliar diferencias con su severo y dominante padre (Brad Pitt). Probablemente sea mucho, pero durante los primeros 40 minutos de metraje será totalmente normal sentirse perdido y preguntarse hacia dónde apunta la historia y qué nos quiere decir el director con todas esas imágenes. En una secuencia inicial brillante tanto técnica como narrativamente, la espiritual madre del personaje de Penn (Jessica Chastain) afirma que hay dos caminos en la vida: el de la naturaleza y el de lo divino. Es así que el personaje de Pitt representa a la naturaleza, mientras que el de Chastain hace lo propio con lo divino. Luego de eso se inicia una larga secuencia de imágenes que van desde la creación de la Tierra hasta el presente. Todo esto puede parecer desubicado si hablamos del drama de una familia que acaba de perder un hijo, pero cobrará sentido cuando se llegue al final de la historia.

La mayoría de la historia se cuenta en retrospectiva y así podemos ver el origen del resentimiento de un joven Jack (Hunter McCracken) hacia su padre. También, gran parte del film hará uso del fluir de la conciencia mediante el uso de la voz en off con constantes referencias a conceptos religiosos. Precisamente Malick trata con maestría esos pequeños diálogos, haciéndolos ambiguos, con la única intención de que no sepamos con certeza si el protagonista se refiere a su padre o a la otra figura paterna: Dios. La trama de la película no es de aquellas que dan todo servido en bandeja, sino todo lo contrario, el espectador deberá valerse de la mínima información disponible y armar el rompecabezas de la historia, llenar los espacios en blanco e inferir muchísimo más de lo usual.

Si bien El árbol de la vida es absolutamente brillante en su ejecución técnica, el problema que podría desalentar al público está en la forma de contar la historia. Cuando uno comienza la historia con un golpe emocional tan grande como la muerte de un hijo y luego pasa a ver imágenes del cosmos por un largo rato, resulta difícil reconstruir ese lazo emocional que la trama plantea desde el minuto 1. El abrupto cambio de lo terrenal a lo celestial y la vuelta a lo mundano probablemente sea difícil de digerir para la mayoría, sobre todo si no están familiarizados con el trabajo del director. En cuanto a las actuaciones, Brad Pitt se luce en el papel de un padre severo al que no se lo debería juzgar con ojos contemporáneos, ya que su comportamiento es producto de una época diferente (gran parte del film trascurre en los 50). Jessica Chastain también tiene se luce al principio del film como una madre de luto y con un personaje que trasmite más con sus acciones que con sus dichos, en una historia donde lo más importante es precisamente lo que queda sin decir.

En resumen, El árbol de la vida no es una película fácil de digerir y obliga al espectador a prestarle su máxima atención, sin embargo, compensa todo eso con una potencia visual pocas veces vista. Además de toda su belleza, tiene muchos elementos que están librados a la interpretación de cada uno, como la épica escena final que seguro será la que más discordia provoque entre el público. ¿Pretenciosa? ¿Ambiciosa? Quizás. El film de Malick está no será una obra maestra contemporánea pero es único en su especie y precisamente por eso no será del gusto de todos.

 

Titulo original: The Tree of Life.

Género: Drama.

Dirección: Terrence Malick.

Intérpretes: Brad Pitt, Sean Penn, Jessica Chastain, Hunter McCracken, Laramie Eppler, Tye Sheridan, Fiona Shaw, Jessica Fuselier, Nicolas Gonda, Will Wallace.

Origen: Estados Unidos (2011).

Duración: 138 minutos.

Formato: 35 mm.

Clasificación: ATP.

Estreno: 29 de septiembre de 2011.

Calificación: Muy buena.

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